Nunca me han gustado los aeropuertos. Siempre he considerado que hay que pasar demasiadas barreras para poder disfrutar de un avión.Los controles, las facturaciones, el temor a las pérdidas apestan enormemente ese lugar.Leí una vez un estudio que explicaba que el corazón de una persona no para de latir a toda velocidad desde que entra en un aeropuerto.Y esa aceleración es debida a las... Prisas por encontrar el mostrador de facturación, por facturar lo deseado o no facturar absolutamente nada y que te obliguen a facturarlo todo, por obtener el asiento perfecto, por pasar el control de seguridad, por embarcar más rápido, por poder colocar las maletas de mano en el avión y que no te las envíen a la bodega, por el nerviosismo del despegue, por aquellos instantes de turbulencias, por el miedo al aterrizaje, por salir rápidamente del avión, por encontrar la cinta de equipajes, por marcharte del aeropuerto y por llegar a tu destino final.Lo increíble del estudio es que lo que menos altera las pulsaciones es el viaje en avión propiamente dicho y lo que más, el colocar la maleta de mano. La importancia de que nuestra posesión esté segura cerca de nosotros. Y lo ideal, como siempre, es que resida encima de nuestra cabeza.El ser humano es extraño y complejo.Y ahí estaba, con mis pulsaciones aceleradas delante del control de seguridad.
(A. Espinosa, Si tu me dices ven lo dejo todo pero dime ven)
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El fragmento del libro es simplemente genial :)
"La importancia de que nuestra posesión esté segura cerca de nosotros. Y lo ideal, como siempre, es que resida encima de nuestra cabeza." Como todo, como las personas que nos importan, como las ideas de unos textos siempre seguros en nuestras cabecitas. Por cierto, bonito blog.
Me han dado unas ganas horribles de leir cuando lei el texto. ¿Cómo puede ser tan jodidamente realista? A mí me pasa todo eso, pero multiplicado. Soy una persona tremendamente nerviosa.
Un beso.
Cuando me voy de viaje siempre llevo las cuatro (o cuatrocientas) cosas que me son imprescindibles para seguir viviendo, si las perdiera entraría en pánico.
mua
Es cierto, yo suelo estar más nerviosa con lo de las maletas, en el viaje en sí me relajo x).
A veces es difícil decirle a alguien que vaya con nosotros, y por culpa de eso perdemos tantas oportunidades.. paciencia, supongo.
Un beso!
Cada vez que entro en un aeropuerto me pasa exactamente lo mismo, lo paso fatal!!
Y aunque haya volado mil veces, odio las malditas turbulencias :(
Pero me siento un poco mejor sabiéndo que a todos nos pasa lo mismo!
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