Me he pasado la vida recorriendo carreteras. Recuerdo que me gustaba disfrutar de la tranquilidad que me daban los caminos secundarios. Para mí eran una forma de atrochar, pues siempre pensé que te encontraría en un pequeño pueblo o en una aldea quizás... o a las afueras de alguna ciudad. Estaba segura de que algún día te tendría frente a frente y podría decirte todo lo que siempre me guardé. Ese día, nunca llegó. Puede que me adelantases alguna vez o que estuviésemos juntos en un mismo sitio y no nos diésemos ni cuenta. Puede que no te reconociese y viceversa. Puede, puede, puede. Ese puede que me puede.
La realidad estaba clara y yo perdida entre asfalto y gasoil. Di la vuelta a la llave, el rugido del motor cesó y con él, los latidos de mi corazón. El viaje había terminado. Desapareció esa voz en mi cabeza que decía: "próximo destino, tus caderas."
6 clicks:
habrá que seguir recorriendo carreteras en busca de lago, de eso, de sus caderas...
:)
Uno de mis sueños es recorrer la ruta 66, tiene que haber unas carreterras increibles.
Tienes suerte, a mi el otoño no me gusta.
Gracias por tu comentario en mi blog.
Pau, eres genial, yo también me siento identificadísima con tus posts!además te sigo muchisimo por lo mismo =)si quieres algún día escribimos algo a medias, a ver que sale!un abrazo
Siempre con la misma esencia, siempre transmitiendo sensaciones, eres increible. Me ha encantado, nos vemos por algún atajo que otro, espero que sea pronto. (L)
Bonito blog :) te sigo
Muy bueno.
Saludos.
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